Acerca de Mad Men: Parece que nunca pasa nada pero pasa de todo

Posted: martes, 2 de agosto de 2011 by Sol in Etiquetas:
0

El creador y guionista de la serie, Matthew Weiner, fue director y guionista de alguno de los mejores capítulos de Los Soprano. Me la venían recomendando hace algún tiempo pero por distintos motivos no me sentaba a verla. Pienso que es de esas series en las cuales no podés despegarte del diálogo, porque se trata de una serie plagada de conversaciones y silencios. Entonces, mi primera recomendación es que la veas con tiempo. Estoy terminando la primer temporada y la impresión que me da es que se trata de una serie compleja y a la vez simple. Si tengo que describir a Donald Draper superficialmente, se trata de un tipo aparentemente genio en la publicidad, que tiene una hermosa y sumisa esposa, dos hijos perfectos y una linda casa. Pero si empezás a calar cada vez más profundo, te das cuenta que todo es una fachada y que "Don" pasa sus días fumando y bebiendo todo el tiempo, engañando a su mujer por el simple hecho de no soportarse a si mismo y con una vida miserable que esconde tras una identidad falsa y una coraza de "tipo ejemplar de los años 60"


Su esposa, con su bello marido, sus bellos hijos, su bella casa, su inmensa soledad. Me da la impresión que es de esas personas que contienen la furia hasta que explotan y hacen cosas macabras. Una mujer que no tiene siquiera la confidencialidad de su psiquiatra, que habla tan bajito que apenas se la escucha. En mi opinión, el personaje que lleva la vida más miserable en ese mundito que es Mad Men.



Campbell es para mi, la mejor interpretación de Mad Men. Me encanta cómo está interpretado. El actor se luce, realmente se luce. Es un personaje que conquistó mi curiosidad, me gusta aún más que Don Draper. Con sus deseos de ascenso, con su exagerada codicia, con su fracaso matrimonial, con su amor inconfeso.


Y así podíamos seguir con cada uno de los personajes. Todos unidos por la publicidad en momentos de expansión. Un mundo tremendamente machista, gris del humo incesante de tabaco, gris también por los deseos inconfesables y el miedo a las aparencias. No todo lo que brilla es oro.


 


0 comentarios: