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El Latino Indolente (Baró)

Posted: viernes, 14 de diciembre de 2007 by Sol in Etiquetas:
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Para los que el mañana ya fue ayer, y luego será demasiado tarde, sin que hoy o ahora puedan ellos hacer nada por cambiar ese destino fatal. Basta asomarse a la vida latinoamericana de cada día, para saber que la imaginación literaria no ha hecho más que depurar un hecho esencial de nuestra realidad. Como en el ICC freudiano, todas las contradicciones son posibles en el mundo latinoamericano, ya que la lógica parece no contar, por lo menos aquella lógica que se basa en la razón y no en los intereses creados. Los periódicos golpes de estado que se producen en algunos de estos países constituyen una parte integrante del “folklore latino” y representan simples vueltas a la tortilla para seguir asándola del otro lado; es decir, para que otro grupo minoritario tome el turno para el disfrute del pastel, y para el pueblo todo siga igual. Se podría decir que los pueblos latinoamericanos se hallan sumidos en una siesta forzosa. Un aparente estancamiento del tiempo histórico donde las cosas son como son, como fueron ayer y como serán mañana. Sólo el presente cuenta, por el estrechamiento forzoso de las posibilidades de vida. Sin memoria histórica ni proyecto de vida, se diría que a los pueblos latinoamericanos no les queda más perspectiva que la aceptación fatal de sus destinos.
FATALISMO: significa predicción, oráculo, de ahí destino inevitable. Pero también algo es fatal cuando es infeliz, desagradable. En castellano, fatalidad tiene esa doble connotación de futuro inevitable y desgraciado. El destino de todos ya está predeterminado y todo hecho ocurre de modo ineludible. Al humano no le queda más destino que acatar, someterse a su suerte prescrita. La comprensión fatalista de la existencia que se atribuye a ciertos pueblos latinoamericanos, puede entenderse como una manera de situarse frente ala propia vida; pone de manifiesto una peculiar relación de las personas con sí mismas y con los hechos de su vida y que se traducirá en comportamientos de conformismo y resignación.
Las ideas más comunes de la actitud fatalista son las siguientes:
1) Los principales aspectos de la vida de las personas están definidos en su destino desde el momento mismo en que nacen: lo que sí y no podrán ser. La existencia es el despliegue de ese proyecto de vida predeterminado.
2) Las personas no pueden hacer nada para evadir o cambiar su destino fatal. La propia acción no puede cambiar ese destino fatal
3) La definición del destino de las personas es atribuido a Dios. Un Dios lejano y todopoderoso al que de nada serviría oponerse decide el destino de cada persona. EL fatalismo supone la mitificación de las fuerzas históricas como Dios.
La mayoría de la población latinoamericana presenta los siguientes rasgos caracterológicos:
Personalidad Autoritaria: en el sentido que se tiende a confiar en la autoridad para fundar las acciones y los juicios. Pasar la responsabilidad a fuerzas externas. Conformismo. Inclinación a considerar el pasado y el presente como foco temporal de la vida humana, sin prestar atención al futuro. Una forma más sutil de atribuir el fatalismo al carácter o a la personalidad de los individuos es la de vincularlo con una baja “motivación de logro”: decir que el obrero latinoamericano a diferencia del norteamericano no progresa porque carece de esa ambición y empuje; esto es otra forma psicologista de cargar a la víctima con la culpa de su situación. La experiencia de las poblaciones marginadas muestra lo falso de esta tesis. No es voluntad, ni deseo ni empuje lo que falta a muchos marginados.